El Campero es mar, es luz,  es atún, es el sabor del sur de Andalucía, distinto al del resto del mundo, es un pueblo blanco de pescadores, los mismos pescadores que traen hasta la cocina los ejemplares de corvinas, lenguados, bocinegros, besugos de la pinta… y, por supuesto, de atún rojo.

Quizás por esto se dice que El Campero tiene alma. Si, alma. El alma de quienes aman su trabajo, de quienes creen que en cada receta están puestas las sensaciones del cocinero, de quienes contemplan la gastronomía como una experiencia única, con un sabor diferente cada vez porque todo influye en un plato y en el paladar, desde el vino con el que maridas hasta el entorno, la luz del día o el paisaje.

Y el alma mater de todo esto es Pepe Melero, un amante de la tradición y la gastronomía, un espíritu inquieto que busca la innovación en sus platos, siempre respetando el sabor de la materia prima, unas máximas que comparte con su equipo de cocineros. Una forma tranquila y pausada de entender la hostelería, sin grandes pretensiones, simplemente ofreciendo lo mejor y haciéndolo lo mejor posible.